Visitante

En mi calendario ya tengo marcados los días que van sin tenerte a mi lado...
Y en mi piel tengo marcados tus labios...

4 feb. 2011

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Cielo colapsado de nubes, presagio de un gran día de lluvia. La brisa de aire que entra por la ventana me enfría y me devuelve a la tierra, me deja respirar. Las horas pasan lentas, las nubes siguen llegando, cada vez menos calor, cada vez más frío. Madrid lúgubre y llorosa.

Por fin en el hospital, olor a medicina, color de nubes de verano. En la habitación sólo estamos tú, yo y las máquinas que te dan la vida… y que a mí me la quitan; trago saliva, te doy un beso en la frente a escondidas. La ventana abierta me deja ver como Madrid se empapa poco a poco. Y me acerco a tu mano, la acaricio, y cierro los ojos… ojalá todo fuera más fácil. Deseo que despiertes de tu profundo sueño, de mi amarga pesadilla. Llega tu familia, todo sigue igual. Salgo de la habitación poco después porque la lluvia me está llamando, pero una mano me detiene, una persona quiere que hablemos… me transporta al pasado y te devuelve a la vida, sólo unos minutos. Me despido y la lluvia me escolta, yo sin paraguas camino a casa bajo la lluvia.

Es entonces cuando mil preguntas se quedan sin respuesta, cuando miro al pasado y mis errores me persiguen, cuando veo cada una de las cosas que no fui. Los truenos me acompañan en mi marcha solitaria por las calles mojadas y en ese momento… caigo por el peso de todas esas cosas que pasan por mi mente, caigo al suelo sobre mis rodillas, con los puños cerrados, golpeándolo y maldiciendo mi suerte… el frío me cala los huesos… me cala pero no tanto como tu amor, ese amor que yo también te tengo, ese amor que me da fuerzas bajo la lluvia, tu amor que enciende la llama de mi alma, ese amor que tanto me hace falta. Ni te imaginas cuanto te echo de menos…

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