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En mi calendario ya tengo marcados los días que van sin tenerte a mi lado...
Y en mi piel tengo marcados tus labios...

14 feb. 2011

¿Casualidad?

Buenas noches te digo siempre. Caminamos un rato. Una fiesta increíble nos espera. Pero no quiero estar ahí, creo que tengo suficiente con estar contigo. Poco a poco la noche se disipa cuando estamos a punto de hablar… después de más de dos horas en silencio. Lo único malo del silencio es que habla más que tú. Lo único bueno del silencio es que es algo que nos gusta a pocos. ¿De verdad necesitamos las palabras para expresar lo que sentimos? Yo creo que no, por lo menos creo que a ti y a mí nos sobra el hablar. Dos copas vacías, dos personas desconocidas. Te miro, pero no te reconozco. ¿Cómo has podido cambiar tanto? Podría preguntártelo, pero prefiero el silencio. Necesitamos el ruido de la melancolía. Tengo ganas de otra copa. Me detienes, cogiéndome la mano y luego me la aprietas. Dudo que sea buena idea arriesgar romper el silencio, las barreras. ¿Debería arriesgarlo? Tiraré una moneda de cinco céntimos al aire; si sale cara, arriesgaré, si sale cruz, pasaré… ¡Mierda! Ha salido cara. Me llamas por mi nombre, cómo no lo hacías desde hace mucho, mucho tiempo, y me siento a tu lado. Es curioso como a veces sólo basta con una palabra para destrozar tantos muros.
Nos encanta el silencio, creo que porque nuestros ojos hablan, nada más. La noche se acaba. El sol del día se asoma poco a poco, pero en el cielo aún está vigente el sol de la noche, de esta noche en la que hemos querido romper las barreras después de tanto tiempo. No hay nada como ver amanecer Madrid, la verdad, no lo cambiaría por nada… y menos hoy, hoy que Madrid amanece con nuestras sonrisas, que no lo ven los ojos de los demás, sólo yo te veo sonreír y sólo tú me ves sonreír… como nunca. Se nos acaba el tiempo mientras llegamos al Metro. ¿Ha sido una casualidad todo lo de esta noche? la verdad, yo pienso que las casualidades contigo no existen

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