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En mi calendario ya tengo marcados los días que van sin tenerte a mi lado...
Y en mi piel tengo marcados tus labios...

7 feb. 2011

C'mon


Ojos claros de una realidad que nos engaña. Tus ojos son oscuros como las noches estrelladas de invierno, porque es inverno lo que te gusta ser. Ser frío que se cala en los huesos, hacer como si el frío fuera un impedimento para llegar al fondo de tu ser. Te gusta ser noche en la que se camina a ciegas, para no ver lo que se esconde; sin embargo, es una noche estrellada, porque aunque quiera esconderse, las estrellas son las pistas que me llevan un poco más hondo dentro de su ser.

Siento navegar en ti, siento si te descubro porque sé qué prefieres ser impredeciblemente tú. Yo también soy noche, pero mi noche es diferente, nublada, sin estrellas, con demasiados caminos en los que te puedes perder.

Somos rectas que se cruzan. A veces, sólo cuando somos noche nos encontramos y somos capaces de darnos cuenta de que estamos ahí. Aunque yo estoy ahí siempre desde mi noche viendo cómo te ocultas, siendo impredecible.

Eres noche pero también eres mar. Eres mar que deja ver desde tus ojos. Es mar en el que un solo ser llega a la isla de tus pupilas y descansa allí. Y sólo entonces te dejas ver, sólo a él te muestras cómo eres. Al mundo entero intentas engañar creyéndote la mentira que cuentas, esa mentira que sólo algunos no creen, que yo también he visto como mentira.

Envidia siento de aquellos que han sostenido tus manos. Ese punto es el que todavía no he visto, que aún no he sentido ni su calor ni su frío, ni su vitalidad ni su cansancio. Sólo tus ojos… aquellos que aunque no me miren, siento la luz de sus estrellas cegadoras de su noche cuando los encuentro en los pasillos, en nuestras noches, callada, siempre callada. Impredeciblemente tú.

                                                                                            Título desconcertante y sin sentido C’mon

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