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En mi calendario ya tengo marcados los días que van sin tenerte a mi lado...
Y en mi piel tengo marcados tus labios...

14 feb. 2011

Sin palabras para ti

Más de un año. Ha pasado más de un año sin darme cuenta. Claro que me he dado cuenta. Nunca. Siempre. Todo. Nunca quise que pasara eso. Siempre has estado en mi mente. Todo lo que hubiera querido era parar el tiempo. Sí. Menuda locura. Cuando dijimos adiós ya sentía que todo se rompía en trozos cada vez más pequeños. Hace más de un año, una noche como puede ser la de hoy, creo que en lo único en lo que pensaba era en lo que pudieras responder, o quizás en la ausencia de tu respuesta. ¿Y si no hubiera ido? ¿Y si no te hubiera conocido? ¿Qué habría pasado si ni si quiera te hubiera saludado? Nos habríamos ahorrado muchas cosas, seguro. Recuerdo ponerme de los nervios esa noche, perder el control y tirar todo… por la borda. Caer. Una, dos, tres veces. Deseos de odiarte, pero era una estupidez intentarlo.
La imposibilidad se aferraba a mí. “Imposible”, es una palabra bonita, te la dedico a ti. ¿Por qué? Porque me demostraste que era imposible que intentara quererte. Porque me enseñaste que era imposible tomarme tus palabras en serio. Porque eres imposible de acceder, como una fortaleza, así eres. Aunque eras así, por lo menos antes me dejabas pasar, con un chupa chups durante los recreos y me dejabas cogerte de la mano y decirte las cosas más tontas del mundo.
¿Qué te parece si nos vemos en Gregorio Marañón? Se me olvidaba que hace mucho que no vamos por ahí, ni tú… ni yo. Más de un año. Demasiado tiempo. Muchas miradas evitadas y otros tantos vacíos. Han sido meses en los que he vuelto a cambiar, en los que he tenido demasiado espacio en donde pensar. Han sido meses en los que he intentado de todas las maneras posibles, de las formas más absurdas y de todos los modos menos lógicos, escuchar tu voz al otro lado del teléfono. Y siempre me quedaba con las ganas de decirte todas esas cosas que nunca te dije. Supongo que extraño los recreos en los que me metía un poco contigo, tú tan inocente… pero a la vez tan fuerte. Y creo que nunca llegue a decirte ninguna frase más en italiano. Y he aprendido unas cuantas ¿eh? De vez en cuando le echo un vistazo a la tarjeta esa inmensa y me rio… y lloro… aunque últimamente he aprendido a emocionarme menos. ¿Sabes una cosa? Tengo miedo, tengo miedo de creerme que aún estás a mi lado. Es una suerte que dentro de nada acabemos, o eso creo. Sé a la perfección que esto no lo leerás. Pero hace tiempo, tal vez lo hubieras hecho. Hace más de un año mentiste a mis ojos. Estoy segura. La verdad, ahora me parece que me he olvidado de las preguntas. Creo que me estoy quedando sin palabras para ti. Creo que sólo tengo que decirte tres cosas más. Una, te echo de menos. Dos, “non riesco immaginare una vita senza di te”. Y tres, tú ya lo sabes.

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