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En mi calendario ya tengo marcados los días que van sin tenerte a mi lado...
Y en mi piel tengo marcados tus labios...

15 feb. 2011

Días

Hay días en los que puedes pensar que es mejor quedarse en la cama. De la cama al sofá y del sofá a la cama. ¿Para qué más? Son los típicos días en los que todo va al revés. La verdad es que hay personas que viven todos los días al revés, o al menos eso dicen. Sólo hay una cosa buena de vivir los días al revés: en cuánto vives más de dos días así, te acostumbras al ritmo y los días siguientes, son menos… difíciles.
De pronto pasamos de correr a caminar, y caer significa levantarse. Una lágrima produce alegría y el desaliento, fuerza. Sí, todo es cuestión de acostumbrarse. Pero nos cuesta. Claro, es fácil acostumbrarse a una pelea sin fundamentos o al silencio compulsivo… pero no es fácil acostumbrarse a caer por la derrota, a sentir el fracaso, al sinsentido. Las personas que se acostumbran a eso crean la común burbuja de… vidrio, si fuera de cristal sería mucho más frágil. Dentro de esa burbuja crean el mundo, su mundo y se comienza a experimentar el no sufrimiento ajeno, el no sentimentalismo.

Hay que ser muy pesimista, lo sé. La persona ve el mundo exterior al suyo como si fuera una realidad irreal, trastornada por el vidrio, ya que no ha sido una realidad creada por el sujeto. Esa persona se olvida de vivir. Creo que para los vitalistas, vivir significa verse en los demás, vivirse en el resto de personas. Vivirse en ellos es aceptar sus condiciones, sean las que sean, y ser capaz de experimentar un sentimiento hacia ellos que comúnmente llamamos amor. Lo que le pasa a las personas que van cuesta abajo y viven en la burbuja es que no son capaces de eso. Porque han olvidado vivir. La verdad es que es muy triste olvidarse de eso. Olvidar hacer esas pequeñas cosas que a veces dan sentido a tu vida. Olvidar esas cosas que se maximizan cuando son del tamaño de unas risas con los amigos en un Starbucks, o la visión de una película no tan mala acompañado por tu pareja, o cualquier momento común que vivíamos acompañados.
¿Por qué? Porque recuerdo que una vez escuché, que el hombre no es una isla, es un continente. y aunque esas personas se olviden de vivir, lo que nunca podrán olvidar es que necesitan a alguien con quien simplemente estar.  
Porque siempre es mejor tener a alguien a tu lado que te oriente cuando lo vemos todo gris, alguien con el que compartir tu bien, alguien

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