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En mi calendario ya tengo marcados los días que van sin tenerte a mi lado...
Y en mi piel tengo marcados tus labios...

8 feb. 2011

Cuando...


Cuando menos te lo esperas, tu pareja deja de amarte. Excusas para evitar atarse a alguien, curioso ¿no? Cuando por fin decides avanzar, dar un paso más, es demasiado tarde y aunque intentas cambiar tu forma de ser, ya todo ha terminado… de momento. Y sientes como si fuera el fin del mundo. Vas a la cama y pones la primera canción triste que pillas en el móvil, para hacerte sentir peor. Sin embargo, no lo sabes… aunque haya terminado, sigue pensando en ti, tal vez. A lo mejor está como tú, en la cama pero con helado de chocolate, para las penas de las personas más corrientes, lo mejor. Te quedas dormido con la almohada empapada por todas las lágrimas que aquel/aquella imbécil te ha hecho derramar, sin taparte con las sábanas que ahora echas de menos porque aunque no lo sabes, estás temblando de frío. Antes de dormirte, todas las cosas que “jamás” olvidarás pasan por tu mente, despacio. Piensas que todo irá mejor mañana. Y al día siguiente, te despiertas con un sms sin leer en el móvil, pero decides que es mejor quitar ese aviso y mirar la hora, es más de mediodía. Mientras comes recibes un sms más, «Malditas promociones» es lo que piensas, y te acuerdas que tienes otro sin leer…de esa persona y una sola palabra que te alegra el resto del día: «Perdóname». Y ves que todo ha sido más bien como una pesadilla… repentinamente sientes que debes mirar por la ventana, y ahí está, en la moto, esperando por ti. Cuando bajas, lo único que escuchas mientras sus brazos te envuelven es «Nunca podría separarme de ti, ni si quiera podría quererlo, te quiero». Entonces, subidos en la moto desaparecéis del mundo durante unas horas, donde nadie puede encontraros, sólo vosotros...

Cuando menos te lo esperas, no sabes cómo, pero has perdido a un amigo. Quizás sea porque os veis poco, tal vez porque cada vez habláis menos o simplemente porque sentís que habéis cambiado tanto que no sois capaces de reconoceros. Cuando acaba sólo porque no habláis, es más fácil olvidarse incluso de que existe. Pero cuando termina con una discusión por lo diferentes que sois ahora, duele mucho más. Te bajas al parque en el que solíais quedar y comer pipas. Masoquismo puro y duro, te sientas en el banco desde el cual las personas mayores os decían que os sentarais en condiciones. Por un momento te ríes en tus adentros, y ves que todo lo vivido ha sido bueno. Se te empañan los ojos y una lágrima indecisa acaba descendiendo por tu mejilla. Han pasado ya varios meses, es tu cumpleaños. Alguien está esperando a que abran el portal para colarse dentro, y le llega su oportunidad; entra y sube hasta tu casa, toca el timbre y desaparece, no sin antes dejar un paquete en el suelo, donde tú lo ves envuelto cuidadosamente y sobre el cual, hay una pequeña tarjeta. Una frase escrita con su letra, ya sabes quién es «Espero que sigas siendo tan feliz como yo te vi durante todos estos años». En el paquete hay una camiseta, la suya que tanto te gustaba y que alguna vez te prestó, una entrada para el concierto del grupo ese que tanto os gustaba y, cómo no, las Ray Ban que nunca te devolvió después de aquel verano que pasasteis juntos. Otra vez, malditas lágrimas… el día del concierto, está ahí, en el portal, sonriente… y os dejáis llevar por la situación, un abrazo. Y empezáis a contaros vuestras batallitas de camino a perder la voz en el concierto…

Cuando menos te lo esperas, todo cambia de sentido… y sientes cómo que todo lo que has hecho no sirve para nada. Unas horas más perdidas sin razón, por lo menos ahora. Quizás ni si quiera te habías levantado con las fuerzas para ganar al día y sencillamente te abandonas nada más posar tus pies en el suelo frío porque las zapatillas de andar por casa están a saber dónde, y entonces decides que ya no es un buen día, en absoluto. El primer pronóstico, según tú, no se equivocaba, porque cuando llegas a clase ves que en la carpeta no está el trabajo tan importante que tenías que entregar ese día, vituperas tu suerte. Historia «Genial…» es lo que piensas, una suerte que no pueda oírte porque si no ha saber lo que haría con tu nota, no muy espectacular, pero lo suficientemente buena como para no tenerte en la zona de peligro, aún así no ocurre lo mismo con una de tus asignaturas “favoritas” y cuando llega la hora de saber que ha pasado con tu examen, alguien importante para ti, una amiga con la que quizás te gustaría hablar más, te pide que te sientes a su lado, quiere que estés a su lado, «¡Magnífico!», hasta que te llama esa voz que tanto odias y temes al mismo tiempo, ves el motivo por el cual todo cambia de sentido. Te cabreas, sales de ahí con un fuerte portazo y huyes, te odias a ti mismo por no poder hacer más de lo que haces. Das un puñetazo a la pared, luego otro y así hasta diez, cuando ves tu mano, ya roja y rasguñada por los ladrillos. Subes “tranquilamente” sin que la persona que estaba a tu lado se dé cuenta de pasas por ahí. Sigues odiándote. Y cuando llegas a tú clase, donde ya no te puede ver, recuerdas que quería estar a tu lado, sin que tú se lo pidieras, por su propio pie. Ya no te odias porque sabes que te quiere, y eso te da fuerzas, te das cuenta de que después de todo, aunque haya cambiado de sentido, no es tan malo, así has descubierto que a esa amiga le importas un poco más de lo que tú pensabas, y eso te hace feliz.

Cuando menos te lo esperas, puedes dejarlo con tu pareja, puedes perder un amigo o simplemente sentir que tu día no es el mejor. Tal vez tu pareja no vuelva contigo, tu amigo no regrese nunca o puede que tu día no mejore… pero cuando menos te lo esperas… algo puede que lo cambie todo, para bien, y por eso no debes darte nunca por vencido y ver todo gris.

2 comentarios:

  1. Magnifica entrada y con un mensaje que da fuerza en eso dias que parecen grises, me gusta mucho como escribes. Te sigo
    Pasate por el mio http://almadeangel-wada.blogspot.com/ Un beso

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  2. Gracias :)
    Esto es de hace tiempo ya, pero nunca viene mal rescatarlo
    y me pasare encantada por tu blog :)

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