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En mi calendario ya tengo marcados los días que van sin tenerte a mi lado...
Y en mi piel tengo marcados tus labios...

17 feb. 2011

Alguien

-Una vez conocí a una Persona muy… especial. No sabía nunca que era lo que quería... hasta que se pilló. Se puede decir que esa Persona era un caso extraño de embotellamiento compulsivo en sí mismo. Pero sinceramente, creo que ese no era su único problema... Se consideraba mala persona, era algo que le comía mucho el coco, había veces que incluso no podía dormir noches enteras dándole vueltas a ese pensamiento. Dos intentos de suicidio, varios comas etílicos, coca a montones y algunas cosas sueltas más de las que me llegué a enterar, son algunos de los motivos por los cuales no se consideraba buena persona. Sin embargo, llevaba una vida normal con muchos de sus amigos y su familia. Aunque es cierto que hay algunas personas que saben llevar bien eso del dolor sin que nadie lo note. Bueno, a la Persona, según yo, le faltaba algo, un motivo para sentirse una persona completa, y en realidad, más que algo, alguien. Sí, sí, alguien a quien cuando miras sientes que lo tienes todo y no necesitas más… alguien con quien despertarse por las mañanas y que sea lo primero que ves… alguien que esté ahí cuando sientes que todo va mal, pues eso, alguien. Y después de mucho tiempo llevando ese tipo de “vida”, encontró a Alguien.
Me enteré de que se conocieron en una de esas fiestas en las que casi acababa matándose, pero ese día no fue como los anteriores porque Alguien le había encontrado y no dejó que hiciera nada. Esa persona dejó que Alguien cogiera sus piezas y las pusiera en orden, dejó que le reparara ya que era una persona rota y sólo Alguien podía verlo. Persona sintió como poco a poco todo encajaba más, todo dolía menos, todo estaba cambiando… todo por Alguien. Por eso, le abrió las puertas de su “defectuoso” corazón. Una vez, pude ver a Persona y Alguien paseando por el barrio y puedo asegurar que la sonrisa de la Persona, no era la que dejaba ver a sus amigos normalmente, era diferente, más… feliz. Y creo que esa palabra entró en su diccionario cuando Alguien entró en su vida. Había cambiado… estaba dejando de lado las ideas que le atormentaban por las noches, ya no jugaba más con la muerte… había cambiado. No me voy a entretener en dar explicaciones, pero lo dejaron y con eso, Persona volvió a las andadas. Parecía que había perdido la fuerza, las ganas, la pieza que hacía que todo fuera bien. Y pasó un tiempo haciendo el gilipollas con más gente, aparentando que se pillaba, que le importaba, que quería a otros “alguienes”… todo para sacarse a Alguien de la cabeza, para olvidar, para ser Persona sin Alguien. Mientras tanto intento ser amigo de Alguien… pero se dio cuenta de que era complicado ser amigos, porque le mataba la idea de sólo conformarse con una pequeña parte de Alguien. Hasta que un día no aguantó más y besó a Alguien como cuando salían, y desde ese día juegan a ser dos personas extrañas que se conocen demasiado bien, a ser algo sin ponerle etiquetas, a simplemente ser.
+¿Cómo sabe usted todas esas cosas, toda la historia?
-¿Qué cómo lo sé? Pues la verdad es que me gustan las leyendas urbanas y, si no recuerdo mal, ésta lo es. O tal vez lo leí alguna vez en un libro. No sé.
+¿No existe la posibilidad de que sea su historia?
-¿La mía? Jajajajaja… no.
+Pues si le digo la verdad, me ha dado la impresión de que Persona era usted y ha encubierto muy bien su papel como alguien invisible en la historia.
-Digamos que no conozco al 100% el concepto de “verdad”

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