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En mi calendario ya tengo marcados los días que van sin tenerte a mi lado...
Y en mi piel tengo marcados tus labios...

16 feb. 2011

El último

Nunca sabemos cuándo será el último beso con esa persona. Siempre pensamos que habrá más y no le damos importancia. Pero a veces si todo se va a la mierda demasiado deprisa y preguntas a las personas cómo fue el último beso con su ex, el 95% responderán que no se acuerdan. Pues digamos que yo pertenezco a ese 5% que sí que lo hace, y aunque lo lógico sería “alegrarse” en cierto modo por ello, a mi me mata cada vez que recuerdo la última vez.

-Te quiero
-¿En serio?
-En serio…
-Yo también a ti…

Ya había olvidado porqué me enamoré de ti hasta que llegó el día del último beso. Recuerdo que ese día me miraste a los ojos y sabías lo que quería, después de todo, no somos personas a las que les guste hablar. Luego te abracé y te dije al oído, muy bajito, que te quería. Me abrazaste más fuerte y me dejaste sin respiración. En ese momento volvía a mi mente los recuerdos de tantos meses y recordé las tardes en las que me esperabas en Embajadores para irnos a casa, cuando apoyabas tu cabeza en mi hombro y te dormías y el pensar que no era lo suficiente buena persona para ti, porque después de todo, tú fuiste quién me recompuso cuando yo estaba rota, tú hacías que me sintiera mejor persona. Y te diste cuenta de que, como siempre, estaba pensando demasiado, así que como siempre, hiciste que dejara de pensar con un beso. Eran las 22:18 del 15 de julio de 2010, todavía no quería que te fueras y mi habitación estaba en silencio. Olías a Amor, Amor y llevabas puesta esa camiseta que te regalé cuando cumplimos 3 meses que te sentaba tan bien, unos pantalones cortos negros y unas sandalias que te ayudé a escoger un día que fuimos de compras. Y cuando consideraste que ya había dejado de pensar, separaste tus labios de los míos, me miraste de nuevo y te tumbaste en mi pecho para escuchar si mi corazón latía. Y lo hacía, lo hacía tan aceleradamente como aquellos días de diciembre en los que había perdido totalmente la cabeza por ti. Me apretaste la mano y me besaste otra vez, pero fue un beso rápido, de los normales… como si fuéramos a hacerlo más veces. Entonces me dijiste que te ibas a casa y que nos veríamos al día siguiente. Ayer pasó que no quise besarte, porque quería pensar si de verdad estaba bien volver a intentarlo una vez más… y aunque lo intentaste mil y una veces, no te deje acercarte a mí a pesar de que me moría de ganas de hacer el amor contigo. Así que te fuiste cabreada a casa. Hoy era un día normal hasta que tu hermana me llama y me dice que no estás bien, que otra vez estás entre paredes blancas, que te puedes ir. Cuelgo y me desplomo en mi cama. Aunque el sol se cuela por mi ventana, a mi me parece que no hay más sol para mí. Me he quedado pensando desde las 14:09 que decirte. Y sólo se me ocurre decirte lo que Karev le dijo a Izzie en un capítulo de Anatomía de Grey: “Tengo miedo de todo. Me da miedo moverme, me da miedo respirar, me da miedo tocarte. No puedo perderte, me moriría”. El pensar en perderte me da pavor, porque te necesito, te necesito en todos los sentidos, te necesito en mi vida. Tengo tanto miedo de olvidar nuestro último beso como ese 95% de personas que llevo horas recordándolo, tocándolo, acorralándolo hasta en la última esquina de mi mente, lo retengo con las manos, no lo dejo escapar, porque me da miedo. Estoy aquí, esperando a que suene el móvil, y que tu voz me diga que todo está bien, llorar y acabar así:

-Te quiero
-¿En serio?
-En serio…
-Yo también a ti…


17/07/2010

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