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En mi calendario ya tengo marcados los días que van sin tenerte a mi lado...
Y en mi piel tengo marcados tus labios...

7 mar. 2011

Segundas oportunidades

Hay situaciones que se nos escapan de las manos. Hay momentos en los que nos quedamos sin saber cómo reaccionar. Y entonces, estallamos. Reímos, saltamos, damos un golpe contra lo que tengamos más cerca... lloramos... de felicidad, de rabia, de tristeza.
Ahora mismo no se me ocurre nada feliz, en fin, supongo que mi pesimismo me puede. Pero cuando estallamos por algo malo, en ese momento, el mundo entero se nos viene encima, parece como si lo hubiéramos estado sujetando con nuestro último aliento y de pronto las fuerzas se nos hayan escapado como en un suspiro. Y todo se queda oscuro, todo lo que deseábamos se ha ido a la mierda, todas las ilusiones, todos los planes, todo... todo parece quemarse sin remedio ante nosotros.

Entonces nos falta el aire, nos cuesta respirar. Nos aferramos a la idea que habíamos generado de algo en vez de aceptar lo que es; nos aferramos a los momentos que vivimos y no miramos adelante;
insistimos en creer que todo es para siempre. Pero resulta que en un momento, absolutamente todo puede cambiar.

Y ahora, lo que yo siento, es que me han roto, que han destrozado todo lo poco que yo tenía. Que ese hilo de esperanza nunca existió. Que los mensajes y su voz nunca fueron reales, nunca fueron verdad. Siento que he perdido. Porque al igual que de un momento a otro todo mi mundo parece derrumbarse ante mí, la vida en cualquier momento me dará una segunda oportunidad, y será como si volviera a nacer.

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