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En mi calendario ya tengo marcados los días que van sin tenerte a mi lado...
Y en mi piel tengo marcados tus labios...

1 mar. 2011

Decisiones



Decisiones. Todo se reduce a eso, decisiones, pero también a momentos. Al principio de nuestras vidas, decidimos vivir o morir. Luego pasamos los días bajo las decisiones de los demás hasta que llega un momento en el que empezamos a decidir por nosotros mismos: elegimos nuestra ropa, elegimos nuestros amigos, elegimos lo que nos gusta, lo que no, elegimos mil cosas sin darnos cuenta… y en nuestra mente se quedan los momentos de las primeras risas, los fallos, las travesuras, los primeros amigos, los que se van, los que se quedan, los que llegaron después… el primer amor, la vez que nos rompieron el corazón… momentos que hacen que nuestras emociones tiemblen.
Después, las decisiones se hacen más grandes, más importantes. Decisiones que marcarán nuestro futuro, nuestra vida. Y cuando hay una decisión que nos puede llevar al triunfo o al fracaso, nos quedamos inmóviles, sin saber qué hacer y deseamos volver a ser esas pequeñas personitas que dependían de los demás para no tener que pensar si haremos o no lo correcto. Queremos que el tiempo se pare, que se detenga en ese momento para atraparlo con las manos y ver desde otra perspectiva qué es lo que podríamos hacer.

Un momento: la segunda vez que la encontré. ¿Por qué? Sencillamente porque es mi golpe de suerte, cosa que yo no tengo, pero desde que está a mi lado… ha cambiado. ¿Qué sí soy feliz? Demasiado, ya casi no me acuerdo de lo que significan las palabras dolor y miedo; las he ido olvidando desde entonces. Una decisión: Darse por vencido o seguir adelante. Ser valiente o cobarde. Caer o levantarse. ¿Qué que decido yo? Yo decido ponerlo en las manos de alguien mucho más grande que yo. Decido confiar, decido que sea Él quién guie mis pasos. Decido no tener más miedo. Decido que Él decida, porque en realidad, siempre es quien decide, por mucho que nos empeñemos en ver que somos nosotros. ¿Decisiones que pesan?… pues liberémonos. Momentos, quedémonoslos… para siempre.

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