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En mi calendario ya tengo marcados los días que van sin tenerte a mi lado...
Y en mi piel tengo marcados tus labios...

6 mar. 2011

Quizás

”¿Alguna vez has querido tanto a alguien que incluso te ha llegado a doler?” Esa pregunta seguro que nos la han hecho alguna vez a todos. Pero, ¿qué significa que nos duela? Y por encima de todo, ¿qué significa querer a alguien?

Podemos querer a alguien y hacerle daño. Podemos quererle e intentar hacerle feliz. O simplemente podemos no hacer nada y dejar que las cosas fluyan.

Cuando estamos en la primera situación, yo creo que más bien la liamos parda y acabamos jodidos hasta nosotros mismos. Muchas veces cuando esto pasa, no es porque lo hagamos conscientemente, a veces, es que ni nos damos cuenta o no queremos darnos cuenta, pero pasa y la cagamos. A veces daríamos lo que sea por ver que esa persona se encuentra bien, está en perfectas condiciones, yo por lo menos si que daría lo que sea…. Y, personalmente, me jugaría todo a una por una oportunidad para cambiar las cosas, para hacerlo mejor.
Creo que si de verdad quisiéramos a esa persona, intentaríamos ser lo suficientemente valientes como para decirle a los ojos que lo sentimos, porque podemos pedir disculpas, pero lo hacemos con la mirada hacia el suelo o perdida en el cielo, pero muy pocas personas se atreven a pedir disculpas con la mirada bien puesta en los ojos de la otra persona, de esa persona a la que quizás hemos roto. Y la sensación de estar roto, esa sensación no se quita con un simple lo siento, eso lo puedo asegurar. Duele.

Cuando nos pilamos de alguien, cuando la cosa va supuestamente bien, intentamos hacer a esa persona feliz de todas las maneras posibles. ¿Por qué? Pues por el simple hecho de que hacemos de su felicidad la nuestra. Y lo único que nos hace vulnerables al dolor, la única cosa que no soportamos por nada del mundo, es ver que esa persona llore. Es como si nos dieran una paliza. Cuando quieres a alguien de verdad, nos podemos tirar una hora hablando por teléfono que no nos aburrimos, incluso podemos llegar a hablar con amigos suyos que no hemos visto en la vida. Cada minuto que pasamos queriendo a esa persona es eterno porque se para el puto tiempo a su lado. Mil tonterías seríamos capaces de hacer por ese alguien por quien hace que nuestra voz tiemble de vez en cuando, por quien hace que tengamos una sonrisa de imbéciles todo el día, por quien simple y llanamente queremos.  

Quizás, la tercera situación sea la mejor de todas. Esperar que las cosas sucedan por si solas, que esa persona nos robe el corazón sin darnos cuenta. Que se haga imprescindible sin que nosotros queramos. Esperar que nada sea ya planificado, que no haya secretos, que esa persona haga de cada beso especial. Esperar a que un la llegue la persona adecuada y ser… felices.

1 comentario:

  1. Una entrada incleible!
    Y la verdad me viene ni que pintado
    Un beso :)

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