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En mi calendario ya tengo marcados los días que van sin tenerte a mi lado...
Y en mi piel tengo marcados tus labios...

10 abr. 2011

Y aún así

La conocemos todos…
Esa soledad que nos mina a veces.
Que sabotea nuestro sueño o arruina nuestra madrugada.
Soy a veces yo.
Eres a veces tú. 

Y sólo me queda decirte simplemente que tus besos me acompañan a todas partes, es el recuerdo al que me aferro en los momentos de soledad. Simplemente decirte que te cuides mucho, que no dejes que se imponga el demonio sobre el ángel con demasiada frecuencia. Simplemente decirte, en fin, que no te olvidaré nunca.
Aún recuerdo la primera vez que me abrazaste, con el corazón acelerado, cuando todavía creías en ello. Aún recuerdo la primera vez que me besaste. Y mi boca te buscaba y nuestros alientos se mezclaban. E intercambiábamos torpes palabras de amor como «te quiero».
Me decías «No quiero que te vayas» y yo te respondía «No quiero irme». Y quizás no me enamore así en la vida, quizás no conozca nada más luminoso o más intenso que tus ojos azules bajo la lluvia de enero entre un montón de gente.

Te amaba. Haciendo el tonto en la calle y agarrándote fuerte de la mano.
Te amaba. Con aquel mensaje a las tantas de ese sábado 29 aún sin borrar de mi móvil.
Te amaba. Éramos Dios, éramos los ángeles, éramos únicas. Mientras el mundo se difuminaba a nuestro alrededor y se reducía a un simple decorado de teatro del que éramos las únicas actrices.
Te amaba. Con un amor que llevaba en la sangre, con una ebriedad permanente, en el instante y en la eternidad. Y al mismo tiempo, el miedo estaba por todas partes. Miedo a la ausencia, miedo a encontrarse sin oxígeno, miedo a perderte inevitablemente. Éramos la evidencia y la confusión, el relámpago y el abatimiento, el amanecer más luminoso y la tormenta más violenta. Y sin embargo, te amaba.

7 de febrero de 2011. Fin del sueño. La realidad ha terminado por ganar la partida ante la ilusión de mi amor fuera del tiempo. Y es brutal, y duele.
Dos meses después, sigue siendo brutal y duele. Pero se ha acabado… y aún así, te amo.

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